La guerra entre Ucrania y Rusia parece muy localizada, pero ha tenido consecuencias en toda la Unión Europea; y, sin exagerar, podríamos decir que incluso en otras partes del mundo, incluido Estados Unidos. Esto no debería ser sorpresa para nada nadie puesto que nuestra historia está repleta de acontecimientos que demuestran el amplio impacto de los conflictos bélicos; estos afectan hasta el precio de la gasolina.

Probablemente muchos ya lo hayan notado con el aumento desmesurado del precio del gas natural y la gasolina. Pese a ello, las autoridades no han hecho la vista gorda al problema; hace algunas semanas, el gobierno lanzó un plan nacional para contrarrestar estas y otras consecuencias de la guerra. Parte de este consiste en una bonificación que deben aplicar las estaciones de servicio. Aquí ofrecemos asesoría al respecto.

La guerra de Ucrania y sus consecuencias en España

A inicios de mayo, tanto la gasolina como el gasóleo experimentaron un incremento de precio significativo en España; esto a pesar de que sigue en pie el descuento de 20 céntimos por litro implementado por el gobierno previamente para aliviar el impacto en el bolsillo. Evidentemente, la medida no ha rendido muchos resultados puesto que el problema raíz, – la guerra -, sigue en proceso.

Para ilustrar un poco, podemos usar los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea; sus resultados se basan en el cálculo del precio medio de la gasolina registrado en más de 11.400 estaciones de servicio españolas entre el 3 y el 9 de mayo. Según el informe, el precio alcanzó una media de 1,678 euros el litro; por su parte, el gasóleo lo hace a 1,711 euros.

Estos son precios constituyen los nuevos máximos registrados en el país desde marzo de este mismo año. Mientras que el repunte de ambos carburantes se traduce en un aumento de 134% del precio de la gasolina desde que comenzó este año bélico; este porcentaje, claramente, supera con creces la escalada de apenas 27% del precio del gasóleo. La recarga de 55 litros de gasolina cuesta unos 92 euros.

Una bonificación para aligerar los costos

Estas noticias no terminan de sorprender a muchos analistas que los predijeron en su momento. Y ahora que ha ocurrido, la opción más sana parece confiar en las políticas gubernamentales dirigidas a aligerar los gastos en gasolina. Para ello, han lanzado un descuento de 20 céntimos por litro; lo lamentable es que la última escalada parece haber diluido sus efectos hasta hacerlos imperceptibles a nivel fiscal.

Para comprenderlo mejor, podemos revisar lo establecido en el artículo 16 del Real Decreto-ley 6/2022 de 29 de marzo. Según lo indicado, la bonificación es un descuento sobre el precio de venta al público que incluye los impuestos; esto quiere decir que no debería afectar la imponible ni a la cuota del IVA. La Agencia Tributaria también lo explicado en las últimas semanas.

Según declaraciones de parte de los reguladores, el problema radica en la poca adhesión de las estaciones de servicio en su aplicación. Mientras que Nacho Rabadán, director general de la patronal de gasolineras, rechazó esta opinión; en su lugar, atribuyó el aumento de precios de la gasolina a la coyuntura internacional: los precios a nivel internacional siguen disparados.

¿Cómo saber si se contabiliza bien o no la bonificación en el precio de la gasolina?

La realidad es que, pese a la bonificación, el precio de la gasolina sigue incrementándose y afectando las finanzas de los españoles. Pero las autoridades insisten en la necesidad de hacer cumplir esta ley, por lo que conviene que el público sepa detectar las fallas. De manera simple, estas radican en el cálculo del IVA en función del descuento.

Muchas estaciones están calculando el descuento en el subtotal del producto, previo a la suma del IVA; esta no es la forma correcta de aplicar la bonificación y, probablemente, lo que ha hecho que muchos no vean reflejado el ahorro al pagar. El decreto indica que el descuento se debe hacer sobre el precio de venta con el impuesto incluido.

Dicho esto, los clientes tienen dos opciones. Una es contabilizar la bonificación como una subvención de explotación moviendo el saldo a pérdidas y ganancias; otra es aplicar la importancia relativa, llevándolo como un descuento que reduce el gasto del suministro de gasolina. De forma más simple, habrá que asumir que las facturas se emitieron de manera errada para reducir la base imponible y el IVA repercutido.

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